me guía a una voluntad desconocida,
ojalá encuentre ese camino,
el espacio indicado, el merecido
quiero jugar con la fruta de mi vida,
caminar sin romperme los pies.
Sentirme vulnerable de la quietud,
¡qué anhelo más deseable!
Un momento eterno,
de quietud del bebé de la tierra
de la luna reflejada en el sol,
del amor materializado,
alejado de la razón y el estado física.
Donde el alma se eleva
y me lleva a explorar tomar el vino del ser.
